El Periódico de la Psicología

Reflexión para el "DÍA DEL ORGULLO LOCO 2019". Rodolfo García

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Ahora mismo, frente al papel, repensando el significado que puede tener para nosotros la locura, me hago las siguientes preguntas: ¿que hace   que las personas locas no puedan desvincularse de su propia locura? ¿Es porque esta está instaurada en nosotros dando forma a aquellas   patologías descritas por la psiquiatría biológica? ¿podemos establecer una total correspondencia entre locura y género femenino, la consciencia   transexual y el orgullo de raza? ¿Que tipo de correspondencias resultarían más interesantes?, ¿aquellas de carácter biográfico?

 Para contestar a estas preguntas comenzaré con la siguiente reflexión: ¿podemos reducir lo mental a lo neurológico? Considero que nuestro   sistema neurológico es una instancia en relación con la instancia mental, pero muchos somos conscientes de que, de la misma manera la   economía es irreducible a la física, la psicología no puede reducirse a la actividad de nuestro cerebro. Podemos establecer ciertas correlaciones   entre lo bioquímico y nuestros comportamientos, pero el estudio de nuestra vida vivida puede ser mucho más amplio y rico desde una   perspectiva psicológica y filosófica, que neurológica. El hecho de que empleamos conceptos, en definitiva, un lenguaje diferente cuando   describimos lo mental a cuanto describimos lo cerebral, nos hace pensar en la susceptible divergencia identitíva entre ambas instancias.

 Desde un punto de vista mental, biográfico, psicológico, y sin obviar que la mente emerge de la actividad neuronal, aunque es mucho más que   esta, la locura no se puede explicar como patología, sino como una determinada experiencia, en este caso dolorosa o traumática. Sin atender a   lo biográfico no nos podemos hacer una idea inteligible de lo que es la locura. La psiquiatría biológica existe, actualmente, gracias a la relación de los estudios neurológicos con la evidencia de los distintos comportamientos. Pero la evidencia nos hace constatar la presencia de tal o cual comportamiento, mas no nos proporciona información sobre la naturaleza de los mismos. Es decir, parte de supuestos fisicistas (no mentales) y de la captación sensible de los hechos observados para configurar su "ciencia".

Ahora bien, de la misma manera que no podemos reducir lo psicológico a lo neurológico, escatimaremos mucho conocimiento si reducimos la vida humana a lo psicológico y no tenemos en cuenta el contexto (lo social) en el que se produce. Es en el seno de las relaciones, de lo social, donde aparecen el concepto de género, el de la transexualidad y el orgullo racial. Y ahora toca explicar esto que acabo de decir.

El hecho de que existan diferencias biológicas entre los seres humanos, las cuales determinan, entre otras cosas, que unos puedan dar a luz y otros no, no determinan inexorablemente los roles que habitualmente han sido asignados discriminadamente a hombres y a mujeres. Son los roles asignados los que van a posibilitar el concepto de género entre los seres humanos. Y no el hecho de que unos puedan parir y otros no. El menor volumen de los músculos en las mujeres de forma habitual, se debe a que ciertos trabajos han sido dados tradicionalmente a hombres y otros a mujeres. La superior fortaleza tradicional del hombre sobre la mujer es lo que ha permitido que, finalmente, la mujer acabara sometida al hombre. Por tanto, la desigualdad entre hombres y mujeres nace por una diferencia física que en realidad no es natural, sino cultural.

Pero, aunque esto es importante, adonde quiero llegar es a que, el orgullo de la mujer, vivido desde el feminismo para tratar de conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, nace, por tanto, por cuestiones culturales, que son las que han generado la inequidad. Y sin entrar en el problema de la naturaleza de la transexualidad ni de la racialidad, el orgullo del colectivo transexual, y los de las razas minoritarias se originan por medio de un mecanismo similar. Todos estos orgullos nacen dadas las injusticias, la opresión y la discriminación hacia estos colectivos. En relación a esto quiero afirmar una cosa muy importante; si las diferencias aparentes (que estereotipan) entre hombres y mujeres, blancos y negros ...fueran dadas por la naturaleza, la felicidad de estos colectivos desfavorecidos pasaría por la aceptación de dicha naturaleza. Sin embargo, esto no sucede porque el origen de la inequidad humana es cultural.

En base a lo dicho anteriormente, el orgullo loco no tendría sentido si la locura tuviera un carácter biológico o fuera una enfermedad, ya que sería un problema de índole natural y la solución pasaría por la aceptación de esa condición. Aún así cabría la posibilidad de que se diera el siguiente argumento en contra de esta afirmación: la presencia del orgullo loco nace de la discriminación y la violencia hacia el colectivo y es esta su única razón de ser.

Sin embargo, aquellos/as que han podido dar un valor a lo mental divergente a lo cerebral y han podido ir más allá de lo evidente, habrán podido darse cuenta del origen traumático de la locura y de que el trauma tiene consecuencias drásticas sobre la autoestima y la dignidad de las personas, obstaculizando sus orgullos, es por esto que, el orgullo loco se hace necesario, del mismo modo que el orgullo feminista, el orgullo transexual y el orgullo racial, ya que los conceptos de género, de transexualidad, de raza y de enfermedad mental son constructos culturales y no entidades naturales.

 

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