El Periódico de la Psicología

¿Por qué estas tan contento hoy, Carlos?

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Hoy Carlos ha venido muy alegre al Instituto..

Su mujer Elena le ha dicho esta mañana que le veía muy contento. Para Carlos ha sido impactante y se ha preguntado, ¿por qué razón me siento tan contento?. Ha pensado y me ha explicado que hoy se ha levantado muy temprano. Le gusta hacerlo con el amanecer. En varias ocasiones ha hecho referencia a la intensidad con la que siente el rocío de la mañana. Es amante de la naturaleza y vive en el campo. Por su problema, ha intentado buscar la paz y la tranquilidad que la naturaleza proporciona a casi todos aquellos que decidieron vivir fuera de las grandes ciudades, alejados del estrés y de la contaminación. 

Carlos es un apasionado de la lectura y un buen escritor. Ha podido conseguir una cierta calidad de vida, que tal y como Maslow, con su "Pirámide de Maslow",  relata, en las diferentes secciones a cubrir por el ser humano. Pero parece que nos hemos olvidado de todos aquellos, niños, jóvenes, adultos y ancianos que por enfermedades y trastornos, no pueden concentrarse y viven; casi siempre, al amparo del Estado o, de algún familiar que generosamente los cuida. Hay niños que sufren mucho porque son interpretados como "malos estudiantes", vagos, tontos, e incluso los ponen en clases de tercera velocidad para poder conseguir sacar notas aceptables. O tantas mujeres y hombres que aquejados de un trastorno mental, sufren intensamente la incomprensión de la sociedad; debido a sus problemas de concentración, agilidad y gestión mental. Tantos adultos que sufren enfermedades neurodegenerativas que les impide leer, comprender, concentrase y gestionar su dinero, su tiempo, vivir...Ancianos que están solos y muchos de ellos, a veces, sin motivos imprescindibles, son abandonados en residencias, donde dependiendo de su estatus social y económico, pueden pagarse o no, los lugares más bonitos, cuidados, limpios, organizados...

Hoy, Carlos volvía a lamentar melancólico como una mente capaz de realizar actividades como; concentrarse, estudiar, leer, escribir, trabajar con su ordenador, difícilmente, hoy en día, podía seguir realizándolas. Cada día, como él me dice, se prueba. Y observa con tristeza o alegría que su cerebro le permite o no, realizar todo aquello que pertenece a sus grandes pasiones. Sabe que nunca mejorará y que el tiempo acabará por borrar todo aquello que es importante para él. Carlos, sabe que mantener su estado de ánimo y su equilibrio, es duro. Hay días muy difíciles. Como el dice, la vida le ha sentenciado y tarde o temprano, la sentencia se va a ejecutar. Acabará primero perdiendo su agilidad, luego va a cojear, después vendrá la silla de ruedas y por último, acabará su vida tumbado en la cama, inmóvil...Siempre me pide que le ayude a mantener vivo su "coraje" y que no le dejemos perder su dignidad. Que no quiere ser una carga para nadie, y que es libre y como tal, quiere vivir en libertad y si no, prefiere marcharse...

Hoy Carlos ha sido muy feliz. No sabe, si porque ha dormido profundamente, o, porque después de su desayuno ha tomado una nueva planta medicinal, Melisa. Al parecer, le produce y ayuda a rebajar la ansiedad, o porque...hoy ha tenido suerte. Ha podido leer durante unos minutos, sin problemas de concentración, ni de comprensión.

Carlos es una de las personas que más ha impactado en mí. Por su valentía y dignidad. Es muy profundo y saborea cada instante de su vida. Vive el aquí y el ahora. Lo primero que hace cada mañana al abrir los ojos, es agradecer estar vivo.

Carlos siempre me ha preguntado, ¿por qué tenemos que caer enfermos para valorar y agradecer a la vida, estar vivo?

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