El Periódico de la Psicología

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He reflexionado mucho intentando darle sentido a estos días. Porque algún sentido tendría que tener esta absurda situación que nos hemos visto obligados a vivir.

Imaginaros que el virus pudiera hablar e imaginaros que diría a través de una carta si pudiera hacerlo.

Estas son las palabras que he conseguido plasmar sobre un papel:

Hola, soy el COVID-19, Muchos de vosotros me conocéis simplemente por CORONAVIRUS, y si, soy yo. Perdonar el poco pre-aviso, pero no he podido avisar de cuando llegaba o de que forma me presentaría delante vuestro.

¿Por qué estoy aquí? Bien, digamos que estoy aquí porque estaba cansado de ver como os agredís en lugar de ayudaros.

Estaca cansado de ver como continuamente os destruis con vuestras propias manos.

Cansado de como os habláis los unos a los otros

Cansado de vuestros abusos

De vuestra violencia

Cansado de las guerras

Cansado de como destruis vuestro planeta

De vuestros conflictos interpersonales y de vuestros prejuicios

Cansado de vuestra envidia social

De vuestra hipocresía y de vuestro egoísmo

Cansado del poco tiempo que os dedicáis a vosotros mismos y a vuestras familias.

Estaba cansado de la poca atención que reserváis a vuestros propios hijos

Cansado de vuestra superficialidad.

Estaba cansado de la importancia que a menudo dais a las cosas superfluas a costa de aquellas realmente esenciales.

Estaba cansado de vuestra continua y obsesiva búsqueda del vestido más bonito o del último modelo de smartphone o del coche mas bonito, nada más que para parecer realizados

Estaba cansado de veros discutir y pelearos por motivos banales

Estaba cansado de las continuas peleas de los que gobiernan y de las decisiones equivocadas que a menudo realizan aquellos que os tendrían que representar

Estaba cansado de ver gente  que se insultan y matan por un partido de fútbol

Lo sé, soy duro con vosotros, quizás demasiado. pero no tengo consideración por nadie. soy un virus

Mi acción os costará vidas. pero quiero que entendáis de una vez por todas que tenéis que cambiar de rumbo, por vuestro bien

El mensaje que quiero dar es simple:

He querido evidenciar todos los limites de la sociedad en la que vivís para que podáis eliminarlos. 

He querido pararlo todo para que entendáis que lo único verdaderamente importante, a lo que debéis dedicar todas vuestras energías de ahora en adelante, es simplemente una:

LA VIDA

LA VUESTRA Y LA DE VUESTROS HIJOS

Y todo aquello que sea realmente necesario; protegerla, mimarla y compartirla

Os he querido lo más recluidos  y aislados posible

Lejos de vuestros padres; parejas, hijos, nietos, para que entendáis lo importante de un abrazo, el contacto humano, el dialogo, un apretón de manos, una cena entre amigos, un paseo por el centro, una comida en cualquier local o correr por el parque al aire libre

De estos gestos a de re-comenzar todo

Sois todos iguales, no hagáis distinciones entre vosotros

Yo he demostrado  que las distancias no existen

He recorrido kilómetros en muy poco tiempo sin que os hayáis dado cuenta

Yo estoy aquí de paso, pero este sentido de proximidad y colaboración que he creado entre vosotros en poquísimo tiempo tiene que durar eternamente

Vivir vuestras vidas lo mas sencillamente posible

Caminar, respirar profundamente, haced el bien, porque el bien os volverá siempre con intereses. Disfrutar de la naturaleza. haced lo que os guste y satisfaga. Crear las condiciones para no tener que depender de nada.

Cuando lo  celebréis, yo me habré ido, pero recordar no intentéis ser mejor personas por lo que pueda pasar...

ADIÓS

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Ante la aparición de un brote epidémico de una enfermedad infecciosa como el CORONAVIRUS o también conocido como COVID-19, las autoridades sanitarias y gubernamentales deben tomar medidas que limiten al máximo la propagación de la enfermedad y preocuparse por todos los aspectos derivados de esta pandemia que puede afectar distintas áreas de la salud. Esta hoja informativa proporciona información acerca de cómo nos puede afectar en nuestra salud mental el miedo al contagio a otros, el distanciamiento social, la cuarentena y el aislamiento que eventualmente podemos vivir tanto nosotros como nuestros familiares durante estos días. Intentamos describir sentimientos y pensamientos que pueden aparecer en las situaciones referidas, así como hacemos sugerencias para tener una conducta saludable mientras vivamos estas medidas de salud pública.

Aunque cada uno reaccionamos de modo distinto a situaciones estresantes, una epidemia infecciosa como la que padecemos implica el distanciamiento social, la cuarentena y el aislamiento, por lo que las personas pueden experimentar ANSIEDAD, PREOCUPACIÓN O MIEDO en relación a:

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Los alimentos que comemos pueden afectar a nuestro estado emocional de diversas formas, y viceversa. Esto es de sobras conocido por todos, al menos de forma inconsciente, ya que observamos que el hambre provoca mal humor en personas, o que éstas utilizan la comida para animarse. Dicha conexión entre alimentos y estado anímico se ve cada vez más respaldada por los datos científicos, lo que sugiere que muchos de nosotros elegimos de forma inconsciente ciertos alimentos por los efectos que ejercerán sobre nuestro estado anímico y nuestras emociones.

Los alimentos influyen sobre el estado anímico de forma directa, a través de su efecto sobre el azúcar en la sangre. El estado anímico de muchas personas decae cuando su concentración de azúcar en sangre desciende. También es importante el tipo de alimento que se come. Existen indicios cada vez más fundados de que la ingestión de alimentos ricos en hidratos de carbono pero con pocas proteínas-como los dulces y el chocolate- levantan el ánimo y aumentan la tranquilidad y la somnolencia. Se cree que, siempre que no haya demasiadas proteínas, la insulina que se libera al ingerir hidratos de carbono desencadena un aumento de la cantidad presente en el encéfalo del neurotransmisor calmante llamado serotonina. Es más probable que provoquen este efecto los alimentos con hidratos de carbono que contienen triptófano, el precursor de la serotonina, que los pocos alimentos que contienen serotonica en sí. El estado de anímico y las emociones pueden resultar también afectados por el déficit de ciertos nutrientes, como es el caso del hierro, cuya carencia puede provocarnos una depresión. La sensibilidad de cada individuo a ciertos provoca alteraciones del comportamiento y del estado anímico, como la hiperactividad.

Puede mejorar su equilibrio emocional si observa cómo afecta lo que come a su estado anímico, y viceversa.

Limite la alimentación "reconfortante" a los hidratos de carbono sin refinar y con pocas grasas. De otro modo, correrá el riesgo de adquirir sobrepeso, lo que afecta a la salud del corazón.

Si su estado anímico experimenta un bajón tras las comidas, estabilice, estabilice la concentración de azúcar en la sangre; reparta los alimentos en cinco o seis comidas ligeras al día, en lugar de realizar dos o tres comidas fuertes.

En un estado anímico bajo, intranquilidad, nerviosismo y trastorno del sueño, es posible aliviar muchos de estos síntomas, que normalmente se considera que son "psicológicos", si ingiere una gran cantidad de hierro, vitamina B1, B2, B6, vitamina C, magnesio y cinc, y si se mantiene estable la concentración de azúcar en la sangre.

El hígado, el germen de trigo, las verduras, los guisantes, el marisco, el pescado azul, los frutos secos y las semillas son ricos en estos nutrientes relacionados con el estado de anímico y emocional. Intente comer más cantidad de estos alimentos cuando esté sometido a tensiones.

El plátano contiene serotonina y es una forma más nutritiva de levantar el ánimo que la repostería o los bollos azucarados. Se ha demostrado que la ingestión de uno o dos plátanos aumenta la tasa de serotonina.

La avena es utilizada por los herboristas como "reconstituyente para los nervios", aunque se desconoce el porqué de sus propiedades.

La lechuga, el apio y el espárrago se suelen comer para obtener un efecto sedante. Se ha encontrado una sustancia sedante en el apio y una soporífera en la lechuga.

Los hidratos de carbono sin refinar; sobre todo la avena y la cebada, las legumbres, las frutas y las verduras son ricos en fibras soluble y contribuyen a estabilizar el azúcar en la sangre

 

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La psiconeuroinmunología investiga la relación entre el estado psíquico y la capacidad física de autodefensa que tiene el organismo; diríamos que es una forma científica de evaluar aquella máxima griega de mens sana in corpore sano. lo que a grandes rasgos nos viene a decir es que una actitud optimista, el buen humor y el deseo de curarse, son importantes para mantener una inmunidad en perfecto estado. Lo cierto es que, en muchas ocasiones, la enfermedad es una obligación del cuerpo para hacer un alto en el camino y replantearnos ciertos hábitos o procesos de nuestra vida cotidiana. ¿Quién no ha sufrido un proceso febril precisamente en el proceso más inoportuno, cuando está ocupado al máximo con su trabajo, o se encuentra en un estado depresivo que aparece acabar de enmarañar la situación? En estos casos, el optimismo y una opción vital y animosa ante la vida son parte esencial de la curación y, por el contrario, la falta de ilusión y perspectiva vitales, son factores que contribuyen a alargar los procesos de enfermedad.Ejemplos extremos serían el sida o el cáncer, en los que la actitud frente al diagnóstico, sentido como una especie de sentencia de muerte, frecuentemente contribuyen al avance de la enfermedad. No obstante, esta medida es válida tanto para enfermedades graves, como para una simple gripe invernal. También contribuye a debilitar el sistema inmunitario el comportamiento hipocondríaco, o sea, el de quienes viven aterrados con el simple hecho de estar enfermos; estas personas, con frecuencia, confunden un resfriado con el inicio de una grave enfermedad, o bien, cualquier molestia producto de un elevado tono nerviosos, con un cáncer.... Bastaría una buena información para ayudar a estas personas tan hipersensibles.

Los suplementos o remedios naturales pueden ser un buen complemento para reforzar el sistema inmunitario, aunque deberían ser prescritos por un profesional, sin caer en la falacia de pensar que sólo con ellos podemos mantener altas nuestras defensas. Recordemos que sólo son medicamentos y que sólo pueden ayudar si llevamos una vida ordenada y saludables.

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Los perversos narcisistas "juegan con las personas". Las tratan como si fuesen simples "objetos", "cosas" de las que pueden servirse a su antojo.

Para ellos el dolor y el sufrimiento de los demás no cuenta, o mejor dicho, si cuenta, pero en negativo. Si alguien sufre por ellos, entonces sienten que le importan a alguien, que existen para alguien. Pero sólo lo pueden entender así porque, al contrario, si alguien les demuestra que les quiere, se sienten en peligro, porque podrían dejar de quererles y podrían abandonarle.

Tienen pánico a ser abandonados y para que esto no suceda se valen de todo tipo de seducciones, para "enganchar" a sus víctimas. Y cuando intuyen que su víctima podría empezar a poner distancia, a despegarse, para acabar dejándolas, entonces se hacen la victimas para ablandarla, pero cuando la víctima se ablanda, vuelven a la carga con todo su poderío, Y sólo cuando pueden sustituir a una víctima por otra, dejan a la anterior.

Esta es exactamente la historia de una persona, amiga mía, que, como muchas otras víctimas de perversos narcisistas, ha estado viviendo una "pesadilla", sin ser consciente de lo que le esperaba.

Tanto los perversos narcisistas, como las víctimas, pueden pertenecer a cualquier categoría. La perversión y todo lo que se juega en torno a ella, no distingue de sexos, ni edades, ni condiciones sociales. Donde aya una relación humana, sea del tipo que sea, puede haber una relación perversa narcisista.

Pero quizás es necesario aclarar que cualquiera de nosotros puede verse identificado con alguno de los mecanismos propios de un funcionamiento perverso narcisista, sin que esto signifique que seamos perversos narcisista.

Una forma de explicar la diferencia entre lo "normal" y lo "patológico" es precisamente ésta: las personas que se reconocen en muchos aspectos de las distintas patologías que existen, pero que los padecen de forma moderada, pueden considerarse normales, pero cuando alguno de esos aspectos de las patologías está presente de una forma más constantes y en una mayor proporción, ahí seguramente estamos en presencia de una patología. Dicho de otra manera, ser "normal" sería tener "un poco" de todo, pero nada en una gran proporción. 

Todos a veces culpamos a los demás de lo que no nos va bien o nos enfadamos con ellos, pero si no somos perversos, acabaremos pidiendo disculpas, porque está convencido, que la culpa siempre es de los otros.

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Al pedirles que hablen y divaguen, Freud hace otro hallazgo: fuertes reacciones de sus pacientes (mutismos, justificaciones, exhibiciones) que se dirigen directamente hacia él como analista. ¿Cómo se forman esas diversas imágenes del terapeuta, ya como padre, ya como seductor, tirano, o ausente? La respuesta de Freud es que el paciente transfiere al analista, en su resistencia a la acción de éste, los factores más profundos del conflicto personal. Si el inconsciente es ese sector vedado y censurado del psiquismo, la transferencia permite dar cauce a su lucha por expresarse y a la vez desnuda el modo en que esos recuerdos, impulsos o fantasías dolorosas se resguardan o se reprimen.

Todo aquello que está reprimido en el inconsciente no es, sin embargo, caótico. Esta zona de la psique posee leyes específicas que Freud expondría en su obra maestra La interpretación de los sueños (1900). Allí propuso la primera formulación de esas leyes dentro de una teoría completa del aparato psíquico con sus tres instancias: consciente, preconsciente e inconsciente. Además, se trata de una teoría construida más allá de distinciones clásicas entre lo normal y lo patológico, distinciones que Freud cuestionaría radicalmente.

Todos soñamos y por ello son los sueños la vida regia de acceso al inconsciente. Bajo su contenido manifiesto, absurdo y desordenado, se esconde un oscuro y complejo argumento, donde el deseo reprimido se disfraza hasta hacerse irreconocible, mediante diversos procedimientos, que reciben el nombre de condensación, desplazamiento o simbolización. Freud y sus discípulos trabajaron sobre una misma hipótesis: la censura del deseo se ejerce incluso en el sueño y los productos rechazados por esa censura se encuentran en estado de represión. De allí la celebre conclusión: el sueño es la realización disfrazada de un deseo reprimido. Desde entonces, el relato de la actividad onírica pasará a ser un material de trabajo privilegiado en el tratamiento psicoanalítico. Teoría Psicoanalítica II.

 

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